Lo hemos notado en la cesta de la compra ¿os habéis fijado en el precio de los tomates? También en el transporte y en los gastos de los más cotidianos y necesarios, a los más banales y superfluos. Día a día vemos como la geopolítica y sus vaivenes todo lo condicionan y trastocan. Debemos tener claro que ya no es lo lejos o cerca que se encuentre de nosotros la situación de Oriente Medio, la continuidad del conflicto Rusia-Ucrania o las decisiones arancelarias de unos países frente a otros, ya todo nuestro mundo se verá afectado, aunque no queramos.
Así lo notamos en nuestra vida doméstica, lo viven nuestros clientes y así lo sienten también los sectores más industriales, que tratan de revertir la situación con mayor resiliencia y mucha exigencia para no dejar a nadie en la estacada. Por lo menos eso hacemos desde Coreti cada día.
El mercado de materias primas mantiene una evolución marcada por tensiones moderadas en costes y disponibilidad, en un contexto global condicionado por factores energéticos, logísticos y geopolíticos. Aunque la situación no apunta a disrupciones generalizadas, sí refleja un entorno más exigente para fabricantes y cadenas de suministro.
Uno de los elementos recientes que está influyendo más en esta dinámica es la reducción de actividad en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. Este corredor canaliza cerca del 20% del petróleo global y su operativa limitada ha provocado ajustes en el suministro energético, con repercusión directa en los mercados industriales.
Presión en plásticos y derivados petroquímicos
Dentro del sector del packaging, el impacto se deja notar especialmente en los materiales derivados del petróleo. Productos como el polietileno (PE), polipropileno (PP) y PET están experimentando incrementos de costes y cierta irregularidad en el suministro.
A ello se suma una logística internacional menos fluida, con tiempos de tránsito más largos y menor previsibilidad en las entregas, factores que influyen en la planificación operativa de las empresas.
Otras materias primas también muestran tensión
Más allá de los plásticos, diversas materias primas relevantes para nuestra industria y para otras muchas presentan comportamientos similares, aunque con intensidades distintas.
En el caso del papel y cartón se encuentran más condicionados por el coste energético, especialmente en Europa, y por ajustes en la producción en algunos segmentos. Los metales como el aluminio son también sensibles a los precios de la energía y a restricciones puntuales en capacidad industrial.
Por su parte, la situación de tintes, químicos y aditivos está fuertemente influenciada por la evolución de los derivados petroquímicos y por los costes de transporte. Lo mismo acontece con los adhesivos, vitales en la industria de la etiqueta, con presión en precios y disponibilidad vinculada a materias base procedentes del crudo. El vidrio y otras materias primas no son ajenas a las tensiones y retos que afrontamos en estos tiempos.
Pero, aun así, este escenario no implica escasez estructural, pero sí una mayor volatilidad en precios y plazos, lo que obliga a gestionar con mayor precisión las compras y los inventarios.
Adaptación progresiva del sector
Ante este contexto, las empresas como Coreti estamos reforzando las estrategias de resiliencia. Entre las medidas más extendidas destacan la búsqueda de materiales alternativos, la intensificación de pruebas técnicas y una mayor anticipación en las previsiones de demanda.
Asimismo, la colaboración entre nuestros clientes y nosotros como proveedores está adquiriendo un papel clave para garantizar la continuidad operativa en un entorno un poco menos estable.
Un mercado más exigente, pero gestionable
En conjunto, la evolución del mercado de materias primas refleja una transición hacia un modelo más sensible a variables externas, como la energía o la geopolítica. No obstante, el sector del packaging y de la etiqueta adhesiva como siempre continúa adaptándose con agilidad, apoyándose en la planificación y la diversificación como principales herramientas para mantener el equilibrio.
La situación actual, más que excepcional, consolida una tendencia ya visible en los últimos años: la necesidad de anticipación y flexibilidad como factores clave en la gestión de compras y suministro.


